
Me alegra ver que todavia existen personas que tienen apego a alguna posesión material.
No es tanto el apego sentimental lo que me alegra, como el hecho de que todavía existan objetos que puedan pasar de manos sin desmoronarse ni dejar de ser de algún modo funcionales.
La mayor parte de estos objetos vienen de épocas remotas en las que tanto su producción como adquisición y uso, eran hechos por personas conscientes del valor de cada creación. Otros, incluso habiendo sido dados a luz hace no más de 5 años, son considerados como piezas de anticuario al no poseer los „de repente necesarios“ avances de sus sucesores.
Esta claro que la materialidad lleva implícito el hecho de tener un principio y un fin, una vida limitada, tanto por las características de su composición como en muchas ocasiones, por el „reloj-cuenta-atrás“ interno que el mismo creador ha visto oportuno incluir para no alargar su vida más de lo estrictamente rentable.
Observando las composiciones actuales de los artículos, nos damos cuenta de que cada vez más, estos están concebidos para no „durar“ más del tiempo comprendido entre el lanzamiento de uno y la aparición en el mercado del modelo sucesivo.
No es este el momento de incidir en el impacto de los desechos constantes que estos productos crean y que por muchos sistemas de reciclado que se inventen, no es posible eliminar ni en un mínimo tanto porciento; sino del apego que comentábamos en la primera línea de este artículo y que consecuentemente está desapareciendo.
Entiendo que nos podamos cansar de algo, pero no entiendo que por ello decidamos enterrarlo en vida sin darle más posibilidades de continuar dando el uso para el que ha sido pensado.
Y aqui es donde la mano del diseñador entra. No tanto en forma del siempre eficaz reciclaje „carne picada“ al que estamos acostumbrados, sino de otro unido a las características de cada objeto tal y como es, analizando sus propiedades y re-creandolo para o bien dar una función similar a la original o totalmente diferente.
Si además se consigue hacer confiriéndole un toque irónico o poético, el resultado será, al menos, algo honesto.
No comments:
Post a Comment